Fase 1 — Diagnóstico (2–3 semanas)
Comenzamos con una reunión de kick-off donde alineamos expectativas, plazos y reglas de confidencialidad. Realizamos entrevistas individuales con fundadores, gerentes y colaboradores clave para entender perspectivas diversas. Revisamos documentación existente: estados financieros, contratos, organigramas, materiales comerciales y herramientas de gestión en uso.
El resultado es un informe de diagnóstico con hallazgos priorizados por impacto y urgencia, mapa de stakeholders internos y recomendaciones preliminares. Este documento es suyo: puede compartirlo con socios o inversores como base para decisiones futuras, incluso si decide no continuar con la implementación.
Fase 2 — Diseño del plan (1–2 semanas)
Con los hallazgos validados, co-creamos un plan de trabajo detallado. Definimos objetivos SMART, indicadores clave de desempeño, cronograma con hitos, responsables internos y externos, y presupuesto final. Nada se ejecuta sin su aprobación explícita.
Si durante el diseño detectamos que el alcance original no es viable en el plazo o presupuesto acordado, proponemos alternativas: reducir módulos, extender plazos o priorizar intervenciones de mayor retorno. Preferimos ajustar el plan antes que prometer resultados irreales.
Fase 3 — Implementación (variable, 4–16 semanas)
La ejecución combina sesiones de trabajo conjunto, tareas asíncronas y revisiones periódicas. En cada sesión abordamos un tema concreto: construir un tablero de caja, redactar un manual de ventas, definir roles en un proceso productivo. Entre sesiones, nuestro equipo prepara borradores que usted revisa antes de la siguiente reunión.
La frecuencia se adapta a su disponibilidad: emprendedores que operan el negocio día a día suelen preferir sesiones quincenales de 90 minutos; empresas con equipo gerencial pueden sostener encuentros semanales. Todas las sesiones incluyen acta con acuerdos y próximos pasos.
Fase 4 — Transferencia y cierre (1–2 semanas)
El objetivo final es su autonomía. Entregamos documentación completa, capacitamos a las personas que continuarán las tareas y definimos un calendario de revisión de indicadores. Opcionalmente, acordamos sesiones de seguimiento trimestral para ajustar el rumbo ante cambios del mercado.
Al cierre realizamos una evaluación conjunta: qué se logró, qué quedó pendiente, qué aprendimos en el camino. Esta retroalimentación alimenta nuestra mejora continua y, si lo desea, puede servir como testimonio anónimo para futuros clientes.